miércoles, 24 de octubre de 2012

Sí, me estoy quejando.


Agárrense que me voy a quejar, pero me voy a quejar de las mujeres.

Mujeres, niñas, chicas, muchachas, chamas, da igual. Hay actitudes que no entiendo, aunque yo misma sea una mujer/niña/chica/muchacha/chama. Simplemente necesito desahogarme.

Que se quiten los zapatos en las fiestas. Esto, Zeus, esto es probablemente lo que más rabia puede darme. El simple hecho de que una tipa llegue entaconada a una fiesta, sea alta o sea bajita, sean tacones exageradamente altos o con plataforma de tres centímetros, significa que tiene que salir de esa fiesta con los mismos zapatos, sin habérselos quitado una sola vez. Sé que es una perdición total andar con esos tuerce-tobillos por no sé, cuatro, cinco, seis horas, pero no pierdan el glamour de esa manera. Las únicas con derecho (y ni siquiera) son las mayores de cincuenta que no aguantan. De resto, este es mi consejo: Amiga, no utilices tacones altos si sabes que no los vas a soportar. Trágate el dolor y no te los quites.

Cuando van maquilladas a clases. Ojo, no me estoy refiriendo a las ojerosas mapaches zombis que tienen dignidad y son mejores amigas del corrector (ejem, ejem), sino a aquellas que exageran. Se levantan tempranito por la mañana y no han terminado de salir del baño cuando ya tienen puesta la base, el polvo, el blush, el delineador, la máscara para hacerle pestañitas al chamo que les gusta, el labial y el brillo. Zeus, sálvalas. Chicas, van a clases. No sorprenden a nadie. Yo, por lo menos, a las seis de la mañana tengo ganas de cualquier cosa antes que de ponerme tres kilos de maquillaje encima, por eso es que por la mañana parezco un mapache-zombie pálido y ojeroso. Sobre todo si ese día tengo educación física. Las que viven maquilladas deberían tomárselo así: Van a ver a las mismas personas de todas las mañanas, a los mismos chamos de todas las mañanas. Si las ven maquilladas todos los días, no habrá ni rastro de sorpresa cuando las vean en otra ocasión. ¿Para qué diablos arreglarse? Vas al colegio, no a un desfile. Conserva el complejo de Drag Queen para otra ocasión.

Cuando no disimulan. A fulanita le gusta un chamo. Todo el mundo lo sabe pero fulanita no sabe que los demás lo saben. ¿Por qué pasa esto? Por no ser discreta. Lo peor es cuando fulanita se queja de que son unos metiches cuando en realidad, es su culpa. Bájale dos y si tienes problema con que se enteren de tus cuestiones con los demás, pues aprende a disimular. Si tu problema es que hablen de ti, estás perdida. Siempre va a haber alguien que piense alguna cuestión que no es.

Que traten de aparentar ser algo que definitivamente no son. Cosas que pasan, vale, pero no puede ser que sean tan drásticas. De un día para otro creen ser algo que no son, tipo fanáticas enloquecidas de algún grupo musical sólo porque fulanito le dijo que son buenos. Lo peor es cuando están decididas a lograrlo y ellas mismas se lo creen. No sé si eso da pena, da miedo o simplemente la chica es una actriz muy buena. Peor es cuando cambian todo el estilo que podían tener y de la noche a la mañana son completamente distintas en la manera de vestirse. Los cambios no son tan drásticos ni se dan tan rápido, eso requiere tiempo. Uh, y es increíble cuando tratan de imitar a una persona. Traten de ser ustedes mismas, chao a lo superficial.

Y ya no escribo más, que si sigo no me detengo.

domingo, 14 de octubre de 2012

Muéranse.

Odio cuando me acusan de ser algo que no soy. La cosa se pone peor cuando me acusan de ser manipuladora o interesada, porque no lo soy. No manipulo porque no me gusta que me manipulen, no soy interesada porque no me gusta la gente que es así. No tengo a nadie de segundo plato porque no me gusta ser segundo plato de nadie. Al menos tengo moral y no hago esa clase de cosas cuando vivo pensando en lo horrible que es el hecho de que algunas personas lo hagan. Ah, y si es posible, empeora cuando me juzga alguien que se supone me conoce. Se siente como una basura. Y más cuando todavía hay gente que pretende comprender de qué me quejo, pero no. Asco de vida. Muéranse.

domingo, 7 de octubre de 2012

Dos tipos de personas.

El mes pasado hice mucho algo que tenía tiempo sin hacer: Comer hamburguesas. Y no me refiero a hamburguesas normales, sino a hamburguesas de McDonald's. Me excuso diciendo que estaba de viaje con mi familia, no sabíamos que lugares eran buenos para comer en esa ciudad y siempre terminábamos en el mismo McDonald's. Eso por tres días seguidos.La cuestión es que me entretuve mirando a la gente y comencé a diferenciar entre dos tipos de personas.

Primero están los que desenvuelven a la hamburguesa del papel encerado y lo extienden en la bandeja. Después están los que no le quitan el papel sino que lo dejan en la parte inferior de la hamburguesa. Toda mi familia es del primer tipo y yo soy la única negra que se come la hamburguesa de la segunda manera.

Tenía que decirlo.