viernes, 4 de enero de 2013

Pensando que es verdad.


Cuando una es pequeña, es normal que trate siempre de ser (o parecer) mayor. En mi caso era normalísimo, pero más que por querer ser yo misma, era por querer imitar gente. Es lo que nos pasa a la mayoría cuando crecemos con una familia compuesta casi en su totalidad por mujeres.

Desde que somos mocosas queremos jugar con los tacones y joyería de nuestras mamás, buscamos cualquier excusa para tocar su maquillaje y preferimos jugar con Barbies porque esos son juguetes de niña. Y ay de nosotras si se nos ocurría agarrar un carrito de alguno de nuestros parientes varones, porque esos son juguetes de niño. Sin derecho a discutir.

Dejamos que nos saquen a bailar y menear las caderas sin desarrollar, y hacemos caso cuando nos gritan “¡posa coqueta!” al sacarnos una fotografía, aunque no sepamos cómo y terminemos inclinadas y con las manos en la cintura como unos maniquíes extraños.

Sin embargo, cuando nos queremos maquillar a eso de los diez años nos regañan y nos dicen que eso no es de niñas, eso es de mujeres. Y no entendemos por qué, al igual que no entendemos por qué nuestras primas mayores comienzan a crecer, a desarrollarse, a convertirse en algo que definitivamente no va con la palabra niña y nosotras no.

Es cierto que el concepto de belleza cambia mucho dependiendo de culturas y toda la cuestión, pero hay algo con lo que no puedo estar de acuerdo. En nuestra cultura nos enseñan a ser hermosas, no a sentirnos como tal. Nos dicen que nos arreglemos el cabello para no lucir desaliñadas, que aguantemos la respiración para aparentar ser más flacas, que siempre estemos derechitas para que no nos salga joroba y que por nada del mundo nos apenemos cuando comenzamos a desarrollar senos. Pero luego de todo eso yo me pregunto, después de tanto entrenamiento, al llegar a la adolescencia, ¿qué chica se siente totalmente a gusto con ella misma?

Me refiero a cuerpo, forma de ser, costumbres, todo. Las chicas somos muy inconformes, cierto, pero cuando tienes una base que te enseña mil maneras de acercarte más a un canon de mujer perfecta no es simple sentirte bien contigo misma, sobre todo a mi edad. Además, pocas son las chicas que conozco que quieren parecerse a alguien como Cléo de Mérode (por dar un ejemplo), y eso gracias a que nuestras madres, tías, primas, hermanas y la propia sociedad nos llevan la contraria y nos gritan que eso está pasado de moda.

Entonces, ¿a qué se refieren cuando hablan de una mujer bella?

Si ven a una modelo sin maquillaje, vestida con ropa casi masculina y sin hacerle caso a su cabello, te dicen que ella es hermosa. Que su cuerpo es hermoso, que sus facciones son hermosas, que su cabello es hermoso aunque esté despeinada. Sin embargo, en lo que una misma quiere salir así, tu propia familia te pide que vayas a arreglarte.

Las chicas de ahora no aprendemos a ser bellas para nosotras mismas, sino para satisfacer a una sociedad que no nos dará mucho a cambio. A la final desarrollamos un instinto que nos grita que nos maquillemos, nos peinemos, compremos la ropa que nos siente bien, que para ser bellas hay que ver estrellas.

Pero de todos modos, para el mundo, una chica muy delgada es una enferma mental y una chica que coma demasiado no se preocupa por su estética. Ven la parte de afuera y no se molestan en preguntarse por qué son así, y es que la respuesta es simple: Nunca van a estar conformes consigo mismas. Y esto viene por lo que ya mencioné, simplemente nos enseñan a ser bellas y no a creérnoslo. Sin hacer caso a los mantras.

La mentalidad de los humanos es frágil, y en caso de nosotras las mujeres es todavía peor. La presión social acaba con vidas, y no me estoy refiriendo precisamente a algo drástico. Nos consume de a poquitos.

Sigo pensando que el problema viene desde nuestros principios. Desde que nos dicen cómo vestirnos, cómo arreglarnos, cómo debe ser nuestro cuerpo y nuestra apariencia acorde a lo que nos exige el mundo y no a lo que nosotros sentimos correcto. No nos dicen que somos lindas, nos piden que nos pongamos lindas. Nos contradicen a un punto en que llega a ser irónico.

Por eso, yo misma puedo no estar completamente convencida, pero le pido a las chicas que piensen. Que se tomen un segundo para sí mismas, y que si van a hacer algo sea porque ellas mismas lo quieren así, no por sentirse obligadas. Que si vamos a arreglarnos de cualquier manera, demos un respiro a nuestra autoestima y no busquemos que nos digan que estemos lindas, sino que nosotras mismas lo pensamos así. No nos lleva a ningún lado.

No voy a negar que de alguna manera tenemos que estar acordes a los demás, a la cultura y a la sociedad en la que vivimos (y pienso que probablemente esto es lo que nuestras parientes nos querían enseñar) pero con suerte cada quien logrará encontrar un huequito en la sociedad en el que se sienta cómodo y no pierda su personalidad en el intento.

De todas maneras, creo que en el mundo todavía hay gente que piensa que cada persona es hermosa a su manera.