Cuando
una es pequeña, es normal que trate siempre de ser (o parecer) mayor. En mi
caso era normalísimo, pero más que por querer ser yo misma, era por querer
imitar gente. Es lo que nos pasa a la mayoría cuando crecemos con una familia
compuesta casi en su totalidad por mujeres.
Desde
que somos mocosas queremos jugar con los tacones y joyería de nuestras mamás,
buscamos cualquier excusa para tocar su maquillaje y preferimos jugar con
Barbies porque esos son juguetes de niña.
Y ay de nosotras si se nos ocurría agarrar un carrito de alguno de nuestros
parientes varones, porque esos son
juguetes de niño. Sin derecho a discutir.
Dejamos
que nos saquen a bailar y menear las caderas sin desarrollar, y hacemos caso
cuando nos gritan “¡posa coqueta!” al
sacarnos una fotografía, aunque no sepamos cómo y terminemos inclinadas y con las
manos en la cintura como unos maniquíes extraños.
Sin
embargo, cuando nos queremos maquillar a eso de los diez años nos regañan y nos
dicen que eso no es de niñas, eso es de
mujeres. Y no entendemos por qué, al igual que no entendemos por qué nuestras
primas mayores comienzan a crecer, a desarrollarse, a convertirse en algo que
definitivamente no va con la palabra niña y nosotras no.
Es
cierto que el concepto de belleza cambia mucho dependiendo de culturas y toda
la cuestión, pero hay algo con lo que no puedo estar de acuerdo. En nuestra
cultura nos enseñan a ser hermosas, no a sentirnos como tal. Nos dicen que nos
arreglemos el cabello para no lucir desaliñadas, que aguantemos la respiración
para aparentar ser más flacas, que siempre estemos derechitas para que no nos
salga joroba y que por nada del mundo nos apenemos cuando comenzamos a
desarrollar senos. Pero luego de todo eso yo me pregunto, después de tanto
entrenamiento, al llegar a la adolescencia, ¿qué chica se siente totalmente a
gusto con ella misma?
Me
refiero a cuerpo, forma de ser, costumbres, todo. Las chicas somos muy
inconformes, cierto, pero cuando tienes una base que te enseña mil maneras de
acercarte más a un canon de mujer perfecta no es simple sentirte bien contigo
misma, sobre todo a mi edad. Además, pocas son las chicas que conozco que
quieren parecerse a alguien como Cléo de Mérode (por dar un ejemplo), y eso
gracias a que nuestras madres, tías, primas, hermanas y la propia sociedad nos
llevan la contraria y nos gritan que eso está pasado de moda.
Entonces,
¿a qué se refieren cuando hablan de una mujer bella?
Si
ven a una modelo sin maquillaje, vestida con ropa casi masculina y sin hacerle
caso a su cabello, te dicen que ella es hermosa. Que su cuerpo es hermoso, que
sus facciones son hermosas, que su cabello es hermoso aunque esté despeinada.
Sin embargo, en lo que una misma quiere salir así, tu propia familia te pide
que vayas a arreglarte.
Las
chicas de ahora no aprendemos a ser bellas para nosotras mismas, sino para
satisfacer a una sociedad que no nos dará mucho a cambio. A la final
desarrollamos un instinto que nos grita que nos maquillemos, nos peinemos,
compremos la ropa que nos siente bien, que para
ser bellas hay que ver estrellas.
Pero
de todos modos, para el mundo, una chica muy delgada es una enferma mental y
una chica que coma demasiado no se preocupa por su estética. Ven la parte de
afuera y no se molestan en preguntarse por qué son así, y es que la respuesta
es simple: Nunca van a estar conformes consigo mismas. Y esto viene por lo que
ya mencioné, simplemente nos enseñan a ser bellas y no a creérnoslo. Sin hacer
caso a los mantras.
La
mentalidad de los humanos es frágil, y en caso de nosotras las mujeres es
todavía peor. La presión social acaba con vidas, y no me estoy refiriendo
precisamente a algo drástico. Nos consume de a poquitos.
Sigo
pensando que el problema viene desde nuestros principios. Desde que nos dicen
cómo vestirnos, cómo arreglarnos, cómo debe ser nuestro cuerpo y nuestra
apariencia acorde a lo que nos exige el mundo y no a lo que nosotros sentimos
correcto. No nos dicen que somos lindas, nos piden que nos pongamos lindas. Nos
contradicen a un punto en que llega a ser irónico.
Por
eso, yo misma puedo no estar completamente convencida, pero le pido a las
chicas que piensen. Que se tomen un segundo para sí mismas, y que si van a
hacer algo sea porque ellas mismas lo quieren así, no por sentirse obligadas. Que
si vamos a arreglarnos de cualquier manera, demos un respiro a nuestra
autoestima y no busquemos que nos digan que estemos lindas, sino que nosotras
mismas lo pensamos así. No nos lleva a ningún lado.
No
voy a negar que de alguna manera tenemos que estar acordes a los demás, a la
cultura y a la sociedad en la que vivimos (y pienso que probablemente esto es
lo que nuestras parientes nos querían enseñar) pero con suerte cada quien
logrará encontrar un huequito en la sociedad en el que se sienta cómodo y no
pierda su personalidad en el intento.
De
todas maneras, creo que en el mundo todavía hay gente que piensa que cada
persona es hermosa a su manera.
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