lunes, 26 de noviembre de 2012

Terminó la saga.


(Ahora me la tiro de crítica de películas. Mentira)

No lo voy negar, sería hipócrita si llegara muy campante diciendo que soy una hipster a la que no le gusta Twilight, porque yo (al igual que una muy buena parte del mundo) tengo un pasado oscuro de hormonas vampíricas. Sin embargo mi pasado de hormonada no fue tan hormonada, porque leí primero los libros, aunque la intención terminó siendo de la misma. Hipster si fui al enamorarme de Jasper (aunque más de Jackson Rathbone que de Jasper como tal, pero a quién engaño, es mi personaje preferido) en lugar de andar como tremenda fanática en plan de ¡TEAM JACOB! O alguna de esas mariqueritas.

Total, leí los libros, vi la primera película en mi casa (en DVD y con una calidad asquerosa) y de allí para adelante las vi en el cine pensando que valdrían la pena. En ese pedacito de tiempo entre Twilight y New Moon, me leí toda la saga. Creo que tardé como una semana o algo, y tengo que agradecerle bastante, porque aunque ahora me suene un poquito patético fue la saga que me introdujo a la lectura. En ese momento no me sentía culpable primero porque tenía como once años y segundo porque todavía no estábamos en medio del boom, o no aquí en Venezuela. Aquí las modas llegan como que un poquito tarde. Pero antes de que se alarmen, ahorita no soy fan. Si quise seguir viendo todas las películas fue por una especie de trato conmigo misma de terminar lo que comencé, algo así como una mini-tradición.

En fin. New Moon me pareció una reverenda merde (me traumó el hecho de que los lentes de contacto se vieran tan falsos), Eclipse fue más aceptable y de Breaking Dawn no me acuerdo qué opinión exacta tuve. Sólo sé que ahora pienso que la mitad de la película fue puro cebo.

Mi experiencia con Breaking Dawn II se resume entre el sábado y el domingo pasados. Primero, el sábado fuimos a un centro comercial dos tías, una prima y yo con la esperanza de ver la película. El problemita estuvo en que mi prima tiene doce años y la película es clasificación B. Cuando mi tía quiso comprar las entradas, el tipo le pidió la cédula de mi primita y fue como que “¿Sabes qué? Olvídalo chamo”. Bien triste. Total, pasamos como tres horas metidas en tiendas de ropa.

El sábado en la noche quedé con Dayana (mejor amiga) en que la íbamos a ver. En realidad habíamos quedado en verla el viernes, pero a las dos se nos olvidó y yo tuve que ir a una verbena en un parque de diversiones donde el único juego aprovechable para los que tenemos más de ocho años, son los carritos chocones. Esa es otra historia.

A la final lo logramos y nos fuimos el domingo a otro centro comercial para ver la película. Y casualidad, nos conseguimos a las mismas tías y a la misma prima con la que yo andaba el día anterior. Y yo que pensaba que había suficientes centros comerciales en Maracaibo, y para colmo entramos a la misma función. Pero en fin.

Primero la película normal. Dayana y yo discutimos que la única diferencia que veíamos entre la Bella humana y la Bella bella es que la habían maquillado un poquito y le habían sacado/delineado las cejas. Además, estuve un buen rato riéndome de la cara de orgasmo de la mujer. Ah, y a mi madrina de le ocurrió decir que la Reneesmee virtual parecía Cicciobello. AHÍ SÍ ME PUDE REÍR.

(Cicciobello está enfermito daaaaale amoooooor)

Eso sí, sentarse conmigo y con Dayana en esa película era un suicidio para cualquier muggle que no hubiese leído la saga. Estábamos hablando hasta por los codos y riéndonos de chistes internos, todo porque leímos el libro. Ni siquiera nos molestamos en disimular, después de todo era Twilight.

Luego llegó la parte de la batalla. En cuando decapitaron a Carlisle comencé a pensar que la película era una caca y a cagarme en el director, el productor, los actores, toda vaina por cambiar la historia tan pero tan asquerosamente. Y todo eso mientras procuraba contarle la película a Gabo por BBM. Y después me reí y pensé que coño, se la comieron.

En conclusión, puedo decir que la película fue buena. Tuvo la acción que le faltó al libro y el giro del final (aunque al principio es hasta indignante) le da un buen toque a la trama. Como película, estuvo bien y uno termina adorando ese twist. Yo me reí mucho. Lo que sí critico es a Cicciobello, los efectos de mierda, la horrorosa pantalla verde en la visión de Zafrina y que el Vulturi líder sea tan… Creepy. Ah, y los lentes de contacto. Es decir, por amor a Zeus, se les veía el bordecito. Uy. Si la película hubiese tenido mejores efectos, definitivamente hubiese sido mejor.

Pero no me puedo quejar. Al salir de la sala comprendí el por qué dicen que la película es buena.

Funny Fact: El novio de mi prima mayor dijo que el Vulturi catirito se parecía a Nick, de los Backstreet Boys.

jueves, 22 de noviembre de 2012

¡Tortura no es Cultura!


Fue hace días, pero tengo derecho a quejarme:

Odio las corridas de toros.

Para explicarlo de mejor manera, lo pongo así: En mi ciudad se da algo llamado Feria de la Chinita, una  celebración dedicada a la Virgen de Chiquinquira, patrona del Estado Zulia. Eso ya es historia larga, pero una de las cosas que se celebra para la fecha son las tradicionales corridas de toros. No puedo estar más en contra.

En realidad se puede resumir mi odio como algo hacia cualquier clase de maltrato animal, sin limitarme solamente a las corridas de toros. En esto incluyo cosas tan “simples” como la pesca, porque no me parece algo adecuado. No es de humanos dañar a otro ser vivo, según yo.

¿Qué los animales se dañan y comen unos a otros? Sí. Pero ellos no piensan, actúan por instinto. No les queda de otra. Nosotros tenemos opciones y capacidad de tomar decisiones, gente, así que me parece que podemos usar un poquito la materia gris.

Esta es una de las razones por las cuales quiero ser vegetariana. ¿Qué no va a acabar con el maltrato animal? Cierto, pero al menos no seré parte de eso.

Y no quiero hablar de manera despectiva, para nada, pero este es uno de los puntos donde tengo opiniones más fuertes. De verdad, que basura la gente que disfruta en ver corridas de toros, peleas de gallos, caza. La naturaleza está para admirarla, no para hacer burla de ella y destruirla. En serio, en serio, que asco. Asco con quienes lo apoyan.

Matar no es arte. Tortura no es cultura.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Hueles Rico


Adoro el perfume. O más que el perfume en sí, adoro cuando la gente huele a perfume o simplemente huele bien. A perfume, splash, desodorante, jabón, shampoo, lo que sea. Me gusta drogarme con el olor de la gente y si hueles bien, no dudes que te lo voy a decir.

Para mí eso es importante, el que la gente huela bien. Sea hombre, sea mujer, cualquier vaina. De hecho no sé cómo es que estoy acostumbrada al suculento aroma a orangután que dejan mis compañeros varones en el salón cuando regresan al salón de clases luego de Educación Física. De paso, a los antojosos les da por abrazar a una y usarla de servilleta.

Prefiero que me abracen cuando huelen a perfume, allí sí es chévere. Por dar un ejemplo, mi amigo LD utiliza One Million. Pregúntenle cuántas veces al día lo abrazo. Me encanta cómo huele el One Million.

Los perfumes de hombre son droga, en serio. Cuando estoy en algún sitio y me pasa al lado un chico que huele bien, es inevitable voltear y pensar “Hola vale”.

Y bueno, que a mí me guste oler bien es más bien por amor propio, aunque tengo compañeros que me reclaman cuando no utilizo perfume porque no se pueden drogar.  Tal vez también es heredado, mi madre es de esas mujeres que prefiere estar despeinada o sin maquillaje antes que sin perfume.

En fin. Cuando hueles bien, atraes. Lo que sea, pero atraes. Al menos para mí, los perfumes son drogas magnéticas que me harán querer abrazarte si me gusta. Fin.

Hombres, aprendan a oler bien todo el tiempo. Es importante.

martes, 13 de noviembre de 2012

Lo que pare tu llanto.

A veces la gente se pasa de insistente y terca.

Por ejemplo, cuando te preguntan algo. Si te preguntan es porque se supone que tú sabes, ellos no y quieren saber, pero solamente pareciera que quisieran contradecirte. Te preguntan, respondes, y te salen con que no porque equis razón. Sabes que están equivocados, tratas de explicarles, no se dejan y de paso tratan de explicarte a ti el por qué ellos "tienen razón".

Entonces uno (o por lo menos yo) entra en lo que yo llamo el modo Ay sí mi vida, lo que te haga feliz. Los mandas a comer alfalfa, a freír monos, a ver si la gallina puso el huevo, todo con el fin de que te dejen en paz de una vez por todas.

Ese es el tipo de gente que me saca la piedra y me revuelve los apellidos. Sépanlo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Consecuencias de ser una completa ilusa.


A la gente le gusta decirme que siempre parezco estar enamorada/despechada. Como si siempre me pasara algo y estuviera en las nubes, al mejor estilo nefelibata. A veces yo misma me lo creo.

No es porque esté enamorada/despechada, nada que ver, sino que me tomo las cosas muy en serio, me ilusiono fácil y tiendo a imaginarme muchas cosas. Tanta variedad de pensamiento y tantas estrelladas con la realidad son suficiente razón como para estar siempre en las nubes. Es como si siempre volviera a caer al mismo pozo de sueños pisoteados, por idiota e infantil que suene, porque así me siento de vez en cuando.

Tómenlo como que me vuelvo una niña sentimental con SPM sin necesidad de estar en mi periodo. Y no es simple, porque todo eso me hace sentir como una mierda la mayor parte del tiempo. Y si esto es siendo común y corriente, créanme que no me imagino estando despechada/enamorada. Aunque quién quita y sea más simple, así me lastimaría la realidad y no yo misma.

Cuando digo que me quiero esconder bajo mi cama, estoy así. Cuando digo que los odio a todos, estoy así. Cuando me pongo seca y no quiero hablar, estoy así. Y la peor y más frecuente de todas: Cuando ando como un zombie perdido que le pide abrazos a todo el mundo.

Para mí ya es medio normal estar así. Ni me esfuerzo demasiado en estar feliz (o aparentarlo) cuando en realidad me siento como una mierda, me sale solo. Simplemente sepan que soy dramática, idiota y más sensible de lo que me gustaría ser aunque aparente siempre estar alegre y cero drama. De todas maneras, me pongo así por casi cualquier cosa. Por eso es que mis poemas en literatura suelen ser tan cortavenas, despechados y sensibles: Porque aunque la mayor parte de mí ser esté rebosando de alegría, al menos un mínimo pedacito se siente como una mierda.

Tal vez por eso también me gusta creerme escritora: Explorando un poquito en mi ser puedo convertir la causa de mi sentimentalismo en la supuesta realidad de alguien más, aunque todo sea imaginario. Es una manera de reconfortarme. 

Así que no, gente, no estoy despechada ni enamorada. De ser así hubiese nacido con despecho.