miércoles, 25 de enero de 2012

Entiéndanme.

Son feas, escurridizas y se la pasan en lugares asquerosos.

No puedo ver su cuerpecito marrón equipado de maldad sin que me den ganas de gritar y salir corriendo (de hecho, eso es lo que hago). Tengo miedo de que se me acerquen y se me suban en un pie.

Las voladoras son las peores. Hay unas delgaditas y alargadas y otras grandotas y gruesas, las dos dan miedo por igual. Sólo aparecen de pronto y en un santiamén pueden estar en tu cabello, en tu cara, en tu ropa o peor, debajo de ella. Les tengo un pavor indescriptible y no encuentro valor para matarlas.

Cuando se te suben encima la sensación te queda por minutos y minutos y sientes que todavía la tienes encima caminándote por todos lados y haciéndote enloquecer.

Y esas son las razones por las que odio a las cucarachas.

También es válido decir que cuando tenía unos ocho años y el cabello larguísimo, estábamos saliendo de mi casa y de pronto apareció una en mi cabello, ¿no? El trauma permanecerá en mi mente por toda la eternidad.

Entiéndanme. De paso no hacen nada bueno para el mundo, deberían morir todas cruel y dolorosamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario