Lo
que fueron el 2009 y el 2010 entran como mis años de transformación. Y es lo
típico: Fueron los años en los que pasé a bachillerato. Ya no era una mocosa (o
al menos yo no me creía una, pero de todos modos creo que inclusive sigo
siéndolo), tenía unas pocas razones más para enseriarme y bueno, la pubertad
llegó a mí. Con la pubertad no sólo le di a regañadientes la bienvenida a las
espinillas, las hormonas y los cambios, sino a muchos pensamientos nuevos que
entraron a mi cabeza.
Uno
de ellos fue lo que yo llamo pseudo-feminismo. Pero alto, que esté hablando así
del feminismo no quiere decir que a estas alturas no sea feminista, porque lo
soy. Sólo que tenía un concepto obsesivo acerca de lo que es ser
niña/mujer/adolescente-con-dos-cromosomas-X.
Básicamente
me caía mal cada ser que caminara sobre la tierra con tres cositas colgando
entre las piernas. Vale destacar que ahora es prácticamente lo contrario (los
varones son lo mejors), pero así era yo.
Y lo
peor, era del tipo agresiva. Era como que me-miras-te-muerdo, y la cosa iba en
serio. Un par de mis compañeros de clases tienen cicatrices de lo que les hice
con mis uñitas de gatubela. Yo en serio pensaba
que tenía razones para ello. Con decirles que no me caía para nada bien ninguno
de los muchachos que ahora son mis amigos y que, en especial, odiaba con toda
mi mente a el que actualmente es mi mejor amigo. Irónico, ¿eh?
No
me quemen en una hoguera.
Lo
gracioso es que ahora pienso en cómo era y si no me golpeo contra la pared o me
doy tal facepalm que me atravieso el cráneo, es porque confío en que
arrepentirse del pasado no lo va a cambiar. Además, quién sabe, sin ese
episodio en mi vida probablemente no sería quien soy ahora. Y me gusta quien
soy ahora. Por lo menos ya se esfumó gran parte de mi reputación como
Caztraitor (mi amigo LD me colocó el nombre como si se tratara de una
supervillana castradora con tales garras que harían que Freddy Krueger se
sintiera orgulloso).
Y
bueno, esa fue una de mis confesiones que no cuenta tanto como confesión porque
casi todo el que me conoce lo sabe, jé.
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