viernes, 21 de diciembre de 2012

Lana del Zzz.


Musicalmente, no tengo gustos tan amplios como me gustaría tener. En realidad no soy muy crítica ni me califico de melómana o algo parecido, soy una persona corriente que aprecia la música como la apreciaría cualquier otro muggle.

(Aunque esta muggle tenga la esperanza de no serlo)

Sin embargo, aprecio aquel tipo de música que es capaz de transportarte. Está claro que esto cambia de acuerdo a cada quien, de las experiencias que ha vivido y de con qué sea capaz de relacionar la melodía, pero les prometo que esto en mí es de lo más básico.

Y aquí llega mi no-amiga Lana del Rey.


No voy a ser demasiado crítica (nunca lo soy en estos aspectos), pero lo que transmite Lana es inigualable. Hay música que te lleva al futuro o que es capaz de traerte a la mente cosas que no recordabas, pero escuchando a Lana me ocurre algo muy distinto.

Primero, entro en un modo zombie que no juega trencitos. Segundo, siento como si estuviese viviendo en una época completamente distinta. Aquella época que te imaginas en sepia y con bordes desgastados. Además, vienen a mi mente recuerdos imaginados de veranos melancólicos que definitivamente jamás viví. Una nostalgia que no tengo que tener, pero entra allí de todos modos. Es como entrar en una mente que no es la mía.

No voy a decir que escucho a Lana del Rey como escucho a otros grupos que me gustan más. Probablemente solamente me digno a escuchar un par de canciones, pero admiro a la mujer. La admiro por su voz, la admiro por su estilo, la admiro por lo nostálgica, melancólica y vintage que puede parecer y la admiro por lo que su música me hace sentir e imaginar. Gracias por la inspiración, Lana.

Summer’s in the air but baby heaven’s in your eyes.

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