Musicalmente,
no tengo gustos tan amplios como me gustaría tener. En realidad no soy muy crítica ni
me califico de melómana o algo parecido, soy una persona corriente que aprecia
la música como la apreciaría cualquier otro muggle.
(Aunque
esta muggle tenga la esperanza de no serlo)
Sin
embargo, aprecio aquel tipo de música que es capaz de transportarte. Está claro
que esto cambia de acuerdo a cada quien, de las experiencias que ha vivido y de
con qué sea capaz de relacionar la melodía, pero les prometo que esto en mí es
de lo más básico.
Y
aquí llega mi no-amiga Lana del Rey.
No
voy a ser demasiado crítica (nunca lo soy en estos aspectos), pero lo que
transmite Lana es inigualable. Hay música que te lleva al futuro o que es capaz
de traerte a la mente cosas que no recordabas, pero escuchando a Lana me ocurre
algo muy distinto.
Primero,
entro en un modo zombie que no juega trencitos. Segundo, siento como si
estuviese viviendo en una época completamente distinta. Aquella época que te
imaginas en sepia y con bordes desgastados. Además, vienen a mi mente recuerdos
imaginados de veranos melancólicos que definitivamente jamás viví. Una nostalgia
que no tengo que tener, pero entra allí de todos modos. Es como entrar en una
mente que no es la mía.
No
voy a decir que escucho a Lana del Rey como escucho a otros grupos que me
gustan más. Probablemente solamente me digno a escuchar un par de canciones,
pero admiro a la mujer. La admiro por su voz, la admiro por su estilo, la admiro por lo nostálgica, melancólica y vintage que puede parecer y la
admiro por lo que su música me hace sentir e imaginar. Gracias por la inspiración, Lana.
Summer’s in the air but baby heaven’s in your eyes.
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