sábado, 10 de diciembre de 2011

Jugando con fuego, te quemas.

Es casi como una ley. Si juegas con fuego, sin importar cuan atractiva, brillante o grande sea la llama, en algún momento te vas a quemar.

Para mí, eso pasa a ser relativo dependiendo de lo intenso que seas. Si eres cauteloso y consciente, no te va a pasar nada.

En otras palabras, si estás seguro, arriésgate y juega.

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