Mis sueños son raros.
A pesar de que me gusta soñar y cuento con la ventaja de casi siempre recordar mis sueños, a veces se pasa de extraño. He llegado a soñar con bananas gigantes que me persiguen con una escopeta o un tren infinito donde cada vagón es un lugar completamente distinto.
No me considero exactamente romántica. Tampoco pienso que haya estado realmente enamorada alguna vez en toda mi vida, así que no sé que es sentirse así.
Aun así, está este él. El él que es capaz de dejarme pensando y el que ha comenzado a llevarse una parte de mis sueños cada noche, donde cada situación parece tan realista que en vez de ver el sueño como una película, es como si pudiese sentir todo en carne propia.
En este momento no estoy segura de qué es para mí ese él. Espero que mis sueños no tomen gran parte en el asunto. No me califico como experta en descubrir y aceptar sentimientos, sobre todo aquellos que nunca he estado tan cerca de vivir.
Aquí es cuando la confusión llena mi mente. Me quedo pensando y, antes de dormir, dedico un momento a imaginar qué pasaría si mis sueños con él se vuelven realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario