No sé dónde escuché ese intento de palabra. Sólo sé que un
día me dio por ponerle una “s” al final de la mitad de la palabra para no tener
que decir mierda, porque soy una niña buena y eso suena feo.
Bueno, en realidad no. Es una palabra que se supone que
puedo decir frente a mis padres o algo así. Si hay algo que me da mucha pena y
así decir frente a mi familia, son las groserías. No soy la muchacha con
vocabulario más limpio que puedan conocer, pues digo unas cuantas de vez en
cuando, pero utilizo boberías como “Miers” para tratar de apaciguarlo. Creo.
Por alguna razón de un momento al otro me puse a desvariar.
Debe ser porque dejé iTunes en aleatorio y me pasó de You Make Me Feel (Cobra
Starship) a Everytime (Britney Spears). Qué-diablos.
El punto es que la “s” al final no sirve para todas las
palabras, sino solamente para miers. No creo que “Coño” suene bien si trato de
decir “Coñs”, ¿o sí?
La respuesta es un rotundo no.
Verga tampoco. Vers. Suena a “ver” con una s. ¿Y versh?. Suena mejors. S s s s s.
También la uso para “amor”. Ustedes saben, amors en lugar de
amor.
Lo gracioso es que le he medio pegado esta maña a mi tribu.
Soy un amors.
Y esta fue, oficialmente, la entrada más fumada que he
puesto en este blog. Ojalá no se vuelva frecuente parecer fumada sin haberme
fumado nada, pero creo que es el hecho de que tengo hambre. Mucha hambre.
Adiós.
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