domingo, 22 de abril de 2012

Drama Queen.


Sinceramente, soy la persona más dramática que conozco. No necesariamente porque llegue un día y salga contándole a todo el mundo la razón de mis dramas, montando teatros o en fin, mostrándome así de dramática con cualquiera. Esa faceta de mi está reservada para gente muy cercana en noches de confesiones.

Me considero dramática más bien por formar dramas internos con causas que para muchos son increíblemente insignificantes, y para mí eso está bien. Mientras no sea dramática con quien sea, nadie tiene derecho a reclamarme. Nadie está dentro de mí ni pueden notar mis desesperaciones así como así, tienen que conocerme muy bien para que confiese.

Mis dramas no son fáciles de liberar. O hago se me olviden o los cuento o que alguien me empuje de un puente.

Muero lento. Drama.

Quiero no pensar en las cosas que me ponen dramática y me sacan la típica adolescente emocional que llevo dentro, de verdad, pero hay momentos en que la muy desgraciada sale en contra de mi voluntad. Llevo tiempo tratando de no pensar en ninguna de esas cosas, pero ya qué, soy una dramática nata y no puedo huirle a mi naturaleza y genes.

… Creo. Ya estoy inventando mucho.

Por otro lado, creo que toda chica tiene dentro a una estúpida adolescente dramática y ridícula que la domina de vez en cuando y hace que explote, pues a quien me diga que nunca se ha sentido horrible y ha querido comer helado una tarde completa olvidándose del mundo, le pego con una silla de metal al rojo vivo.

¿El mejor remedio para esas sensaciones?

Hay varios: Ver videos en youtube. Comer helado. Leer. Hacer yoga. Hablar con un amigo/a. Estudiar. Limpiar. Salir al cine. Llorar dependiendo del drama. Hacer una pijamada. Cantar a todo pulmón. Darse un día para una misma. Hacer origami. Tratar de no pensar en el drama. Ver televisión. Hablar por teléfono. Ir a casa de un amigo/a. Cocinar. Escribir todo en una hoja de papel con letra ilegible, arrugarlo y romperlo en pedacitos minúsculos. Dormir. No sufrir y comenzar una vida zen.

Pero no me hagan mucho caso, seguro no son así se dramáticos. Tal vez deberían ponerse a hacer otra cosa cuando esos pensamientos llegan a sus cabezas, o tratar de cortarlo de raíz. Yo no tengo tantos ovarios como para hacer eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario