Sí, sí, la bandera al inicio de la entrada debe parecer un poco intimidante, pero ¡no se vayan! Tampoco es que voy a descargar todo mi orgullo patriótico en una entrada de blog, porque mi país merece más que eso. No quita que tal vez algún día lo haga.
Últimamente
todo el mundo habla de mi país por los eventos a ocurrir el domingo de la
próxima semana. Que si Venezuela por aquí, que si Venezuela por allá, porque
todo el mundo se emociona por el país aunque estén fuera de este. Digamos que
el orgullo del venezolano es un poquito grande en comparación con otras cosas.
Y todo este revuelo se va a dar por unas votaciones, porque todo se reduce a
eso.
En
realidad no tengo mucho que decir. Sonaría muy hipócrita si se me ocurre gritar
a los cuatro vientos que estoy a favor de equis candidato a la presidencia,
porque en realidad la política está en el fondo de mis temas a tratar. No soy la
persona más indicada, sobre todo porque a penas tengo una idea específica en lo
que a ideología política respecta. La misma palabra política me da escalofríos,
ew.
Pero
al fin y al cabo soy venezolana. Venezolana orgullosa como cada uno de los
seres nacidos en este pedazo de tierra. Y como cada habitante de cada país,
quiero que avance a la velocidad de la luz, sea cual sea el camino a seguir. Eso
sí, tengo claro lo que nos conviene, porque no soy realmente idiota.
Y
como menor de edad que por desgracia no puede votar, digamos que dedicaré la
semana que viene a mi país por medio de
una de las cosas buenas que la gente de por acá ha sabido hacer: música. Por
eso, el título hace alusión a cierta canción de cierto grupo nacional (cofcofRadio
Capital – La Vida Bohèmecofcof). Digamos que es mi manera de demostrar la
esperanza que tengo por mi país. No me voy a dar mala vida. Esta es nuestra
fiesta.
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